sábado, 25 de enero de 2014

SR. GOBERNADOR VIELMA MORA

EL AGUIJÓN
SR. GOBERNADOR VIELMA MORA

POR: ARTURO MOLINA

         Sr Gobernador del Táchira, este artículo lo nombra a usted por la responsabilidad asumida para con la sociedad tachirense en aras de llevar la gerencia del estado por senderos de paz, desarrollo, seguridad, en pro de mejorar la calidad de vida de los habitantes de este espacio fronterizo; lamentablemente no es eso lo que vive la gente de este terruño, quienes se ven agobiados, acorralados, perseguidos, producto de la ausencia de políticas públicas coherentes en temas de seguridad, desempleo, contrabando, escasez, alto costo de la vida, entre otros.

         La devaluación del bolívar se siente con fuerza en los espacios de frontera con la República de Colombia y con mayor énfasis en la frontera tachirense, producto de la actividad comercial adelantada desde hace varias décadas. En años anteriores, cuándo el valor del bolívar con respecto al peso era superior, los tachirenses y otros venezolanos venidos desde diversos estados, se paseaban a lugares como Cúcuta a realizar compras, o a viajar a otros destinos de este país hermano, simplemente porque le rendía el bolívar.

         Los colombianos se percataron del ingreso de la divisa venezolana y lo rentable para ellos en captarla; se prepararon entonces para atraer más y más gente de esta patria y lo lograron. Luego de realizar las compras o las actividades a las que se asistió a este espacio colombiano, era traumático el regreso a territorio venezolano, y no precisamente por las alcabalas del lado colombiano, sino del lado venezolano; los padres colocaban a sus hijos dos o tres mudas de ropa (por sólo nombrar una) y poder ingresarla a Venezuela, esa ropa no era otra cosa que los estrenos del mes de diciembre, y a su vez estos eran los uniformes del año escolar.

         Igual situación sucedía con los alimentos, cientos, miles de venezolanos se apostaban en La Parada y adquirían los productos de la semana o quincena a precios muy rentables para el bolsillo de los habitantes de este lado. Una cantidad importantísima de gente de ese país vino a este territorio a colocarse como empleado, (mano de obra barata), buscando ingresos económicos que le permitiese mejora sus condiciones de vida; cientos de ellos se establecieron en este lado, formaron sus hogares y ayudaron al crecimiento y desarrollo de esos espacios locales y del Táchira; fueron más los que vinieron a ayudar al progreso, que los pocos venidos a perjudicar; sin entrar a analizar el origen poblacional de áreas tan cercanas en la frontera colombo venezolana.

         La situación ahora es a la inversa, el valor del peso con respecto al bolívar les permite a los colombianos poder comprar o viajar por territorio tachirense y el resto de Venezuela HOLGADAMENTE; pueden hacerlo incluso con la totalidad de sus grupos familiares, cosa que debería ser aprovechada para captar esas divisas y hacer de las mismas logros en mejoras de infraestructura, servicios, empleos, seguridad…pero lamentablemente se torna crítica y perversa.

         Los colombianos entendieron que para captar las divisas venezolanas debía producir, y así evitar el desabastecimiento para su población; de este lado no se produce nada y en consecuencia la escasez existente nacionalmente, se siente y vive con fuerza en este espacio de frontera, pero no se asume la realidad y se prefiere jugar al gato y al ratón. Para hablar de contrabando en espacio fronterizo del Táchira y el Norte y Sur de Santander de Colombia, debe revisarse la historia, la normativa jurídica establecida,  y no hacer análisis banales y en extremo contradictorios.

         Los ciudadanos venezolanos que viven en las zonas de estos espacios fronterizos tienen derecho a hacer sus compras de alimentos donde mejor les parezca; pero como en Venezuela hay escasez, entonces se debe peregrinar para ver dónde se consigue el producto, y al conseguirlo después del peregrinaje, la cola y pagarlo a sobre precio, llevarlo a su casa; pero, si vive en Ureña, San Antonio, Capacho Libertad o Independencia, El Valle, Zorca…al llevar los alimentos en su vehículo y pasar las alcabalas, se convierten en contrabandistas; entra en funcionamiento el chantaje, el abuso, el amedrentamiento, para finalizar en la llamada matraca.

Sr Gobernador Vielma Mora, el contrabando de alimentos y de todo lo que pasa ilegalmente hacia Colombia, no va en los carros de los pendejos; va en los vehículos de las mafias establecidas y en perfecta coordinación con los responsables de velar porque esto no suceda. Quitarle la comida al ciudadano de a pie, para decir en los medios de comunicación el combate asumido en este tema, es pecar de inocente o hacerse el de la vista gorda. Hoy lo atractivo no es el bolívar, son los pesos, y si la política económica adelantada por su gobernante nacional no cambia, entonces no va a cambiar lo que sucede actualmente en la frontera; pero esa situación no debe pagarla el pueblo con el irrespeto establecido. Ustedes fueron electos para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, no para perjudicarlos, acorralarlos y despreciarlos.

         Acusar a los colombianos de ser generadores del desabastecimiento, es simplemente una bofetada a la inteligencia humana, y una espina sembrada para generar odio entre venezolanos y colombianos; eso no va a suceder, porque la historia de los pueblos y sus orígenes, no les destruye una persona por prepotente y arrogante; el Táchira lo eligió a usted para gobernar, para hacer el bien; dedíquese a ello o deje el espacio para que otro con deseos y proyecto en mano lo realice; no más abusos a los tachirenses.

@JARTUROMS1                                               jarturomolina@gmail.com

www.jarturomolina.blogspot.com                      www.semanariodigital.com

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