miércoles, 8 de octubre de 2008

Avanzando en sentido contrario

Venezuela es un país de contrastes no solo por sus bellezas naturales, en los últimos años avanzamos a gran velocidad hacia el pasado. Antes del augue del internet y el cibesespacio todas las correspondencias eran enviadas por correo aéreo, terrestre o marítimo. Para que una carta llegara hasta su destino final podían pasar de 15 a 2 meses como mínimo, pero hay que destacar que el envió no provenía del polo norte, es el tiempo que tarda una correspondencia dentro del territorio nacional y esta situación no ha variado mucho. Las facturas de servicios como agua, teléfono, estados de cuentas bancarios y otros llegan con un mes de retraso, lapso en el que se han vencido y con ellos llegan los problemas de reclamo, las interminables colas y pare de usted de contar. Una de la situaciones de retraso que más indignación genera es el tiempo que deben esperar las personas de la tercera edad para gozar del beneficio de una pensión de vejez. Papeles van, papeles vienen, cada cierto tiempo deben tramitar una fe de vida, como si respirar y su andar pausado no fuera señal suficiente de estar en este mundo soportando los rigores de una burocracia disfrazada de revolución , aunque a decir verdad este no es un fenómeno nuevo, lo único es que el partido cambio de color. Si por desgracia esta persona de la tercera edad resulta favorecida luego de años de lucha y puede cobrar la anhelada ayuda, y fallece, no falta el empleado inescrupuloso que se percata de esta ausencia prolongada y decide sustraer este dinero sin que nadie investigue cuantos ancianos piden la pensión y mueren en el intento de cobrar. Esto es parte del avance en sentido contrario que se vive en mi amado país, Venezuela.

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